Qué Hay Detrás

Asignación de lote en recepción, producción y expedición

Lotes y registros › El lote como unidad de control

En recepción: cada entrada de materia prima recibe referencia de lote propio (o hereda el del proveedor, registrado en tu sistema) y se etiqueta físicamente. Sin esa marca física — etiqueta en la paleta, rotulador en el saco — el lote "existe" solo en el ordenador y se pierde en el primer traspaso de almacén. La regla de oro de recepción: nada entra sin lote, y el lote entra en el sistema el mismo día.

En producción: el consumo con su lote

La orden de fabricación consume lotes concretos y crea el lote de producto terminado. La disciplina clave es registrar el consumo real — qué paleta, qué saco, cuánto — y no promediar: si el sistema dice "consumió lote A y B" sin cuál en qué cantidad y en qué momento, la trazabilidad queda rota a la primera divergencia. Las sustituciones de mitad de tanda — la realidad de toda fábrica — se registran en el momento, no en el cierre.

El lote de producto terminado se marca en el envase en el mismo momento de fabricación: la impresión de lote en línea (inkjet, thermal transfer) es el punto donde el sistema físico y el informático se encuentran. Un envase sin lote es producto sin identidad trazable: se bloquea y se decide, no se "deja pasar porque se sabe de memoria".

En expedición: el lote viaja con el bulto

Cada envío registra el lote y el destino. Aquí es donde el SSCC y la etiqueta logística GS1 hacen el trabajo pesado: cada bulto con su identificador único convierte "enviamos 400 cajas" en "el bulto 340012345000000012 con 40 cajas del lote L2609 fue al centro de Madrid el día 15". El registro de expedición por lote es el que permite, en el incidente, responder a "¿a quién le servimos el lote X?" con una lista en vez de con una investigación.

Las tres fronteras, un principio común

Recepción, producción y expedición son las tres fronteras donde el lote cambia de manos — y donde la trazabilidad se gana o se pierde. El principio común es el mismo: el lote se registra en el momento y en el sitio físico donde ocurre el movimiento, no después y no en otro sitio. Toda trazabilidad que dependa de "luego lo apuntamos" es una trazabilidad con fecha de caducidad.

Recepción: no fiarse del albarán

El lote del proveedor se registra **leyéndolo del producto**, no copiándolo del albarán. Es la diferencia entre trazabilidad real y trazabilidad documental: los albaranes se equivocan, se agrupan y a veces se emiten antes de cargar. Si la mercancía llega con etiqueta GS1-128, el lote viene en el AI (10) y se captura escaneando, que además elimina el error de tecleo.

Lo segundo que hay que registrar en recepción es la **correspondencia con el bulto**: qué SSCC contenía qué lote. Sin eso, un palé con mezcla de lotes se vuelve opaco en cuanto se desmonta.

Expedición: el eslabón que más se descuida

En expedición hay que registrar **qué lote concreto** se envió a cada cliente, no solo qué referencia. Es la parte del «un paso adelante» que la mayoría de las empresas tiene peor resuelta, porque el sistema comercial trabaja con referencias y el almacén con ubicaciones, y el lote se pierde entre los dos.

La forma robusta es escanear en el momento de cargar: el SSCC del bulto que sale y el GLN del cliente al que va. Eso da la respuesta al «paso adelante» en segundos en lugar de en una revisión manual de albaranes.

Ejercicio

Cuándo se abre un lote

¿En qué momentos del proceso se asigna el número de lote?

  1. Solo cuando la autoridad lo exige
  2. Una única vez, al fabricar el producto

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Preguntas de la Comunidad

Dudas del sector resueltas por el Equipo de la Academia sobre este curso:

Esta lección pertenece al curso Trazabilidad Alimentaria.

Este módulo incluye el examen «Examen del Módulo 2: Lotes y registros».